martes, 14 de febrero de 2012

Especial 24/2/2012

- Buenos días

- Buenos días señor

- Como está esta bella mañana?

- Perfecta, relajada, y usted?

- Bien, el día se ha iluminado ahora que usted apareció.

- Le advierto que con halagos no conseguirá nada de mi

- Por supuesto, no crea que busco más que un bella mirada

- Eso con gusto puedo dárselo cuando usted más lo quiera

- Entonces seré feliz, hasta que el sol desaparezca.

- Mi mirada no le alcanza por las noches?

- Su mirada solo ilumina mis días, las noches son otra historia

- Y se puede saber que historia?

- Es un secreto que no puedo revelar, mi destino esta sellado con eso basta para no decir más

- La curiosidad me ha atrapado, quisiera saber más

- Mis promesas yo las cumplo, no importa cuanto pase, si es así una vida

- Que cosas más dulce dice usted

- Es cuestión de moral, si una promesa haz hecho mejor cumplirla digo yo

- Esta bien, no insistiré más por el momento, pero algún día me lo dirá todo

- No lo creo, se lo aseguro

Aquellos dos un día se casaron, y no quedo duda de que aquel hombre jamás le dijo a su esposa que era lo que pensaba en las noches. Una tarde de verano, cuando el viento soplaba fuerte, la vida de aquel hombre paso a mejor lugar, su esposa llorosa, paso unos días hasta que se pudo controlar, veinticinco años de matrimonio habían terminado. En la cómoda del señor, su mujer encontró una carta, allí el escribió:

“Querida mía, si estas leyendo esto, significa que yo ya no estoy, me fui a otro lugar, y te esperare hasta que tengas que partir, y ahora que mi vida ha terminado, mi promesa, aquella tan oculta y codiciada podre decirte en paz, es verdad que tu mirada me iluminaban mis días, pero en la noches solo podía pensar en una sola cosa. Cuando era joven, mucho antes de conocerte a ti, ame a una mujer como a ninguna, le di mi corazón, y su sonrisa era la que iluminaba mis noches, te preguntaras ¿Por qué las noches? Veras yo por esas cosas que tiene el destino la conocí una noche en una fiesta, y siempre terminaba chocándome con ella mientras la luna nos miraba, su vida tristemente termino por una enfermedad, y yo casi no pude despedirme, había llegado tarde, pero en su ultimo aliento pude prometerle que mis noches siempre serian suyas, hasta que mi vida terminase. Esa es la historia de mi promesa, y no te la conté jamás, porque tenia miedo, de que pensaras que no te amaba en verdad, que no pudieses entender, que yo te amaba tanto, pero en mi corazón había tanto amor, que podía regalar, porque un hombre que ama y respeta en cada tiempo y época, poniendo por delante su filosofía, su fe y su verdad como cara de sus acciones, puede querer a tantas mujeres como quiera, sin engañar a su compañera del alma, porque el amor viene y va, pero se quedan esas personas dentro, a quienes siempre amamos. El tiempo es algo que dura tan poco cuando uno disfruta, y se hace eterno cuando uno espera. Ojala no estés celosa, ahora que te conté esta gran verdad, porque todos estos años que me has dado y he vivido cada aventura llena de pasión a tu lado, fueron tiempos llenos de alegría, y romance. Para mi la vida se paso muy rápido, por que me divertí tanto cerca de ti, y al mismo tiempo espere una eternidad para poder volar como un ángel de la guarda”.

La mujer sonrió, y entendió aquella promesa que mantuvo su marido y porque la hizo secreta tanto tiempo, miro hacia el jardín, los lirios y las rosas estaban radiantes en este catorce de febrero, tanto que el respirar era una melodía que llenaba el cielo de emoción. Allí donde nadie ve, donde nadie entiende, el amor vuelve a nacer con cada latido que suena en el viento.